La Marina no se puede ir de Vieques
Columna publicada el domingo 9 de septiembre de 1999 en El San Juan Star

Pregunta: ¿Qué atributo único hace a los Estados Unidos la potencia mundial? Respuesta: Su poderío militar. Pregunta: ¿Cuál es el arma más versátil en la guerra de hoy? Respuesta: El avión. Pregunta: ¿Cuál es el factor limitante del avión? Respuesta: Su alcance. No puede volar muy lejos con todas sus bombas debido al poco combustible que puede llevar abordo. Pregunta: ¿Cómo se puede obviar esa limitación? Respuesta: Dándole "pon" al avión en un portaaviones. Pregunta: Cuando el Presidente y su Consejo de Seguridad y los jefes militares se reunen por alguna conflagración bélica en alguna parte del mundo, ¿cuál es la primera pregunta que surge? Respuesta: "¿Dónde está el portaaviones?" Pregunta: El portaaviones, ¿es una sola embarcación? Respuesta: No. El portaaviones es un grupo de combate de al menos ocho embarcaciones en la superficie, y quizas uno o dos submarinos sumergidos. Pregunta: ¿Ensayaría usted un discurso? Respuesta: Claro que sí; si quiere que le salga bien. Pregunta: ¿Ensayaría usted una operación de combate? Respuesta: Claro que sí; si quiere tener éxito, y si quiere sobrevivir.

Si la pronta efectividad militar es todavía de importancia suprema para la defensa nacional, la Marina no puede salir de Vieques. Vieques posee rasgos únicos que no se dan ni en la costa este de los Estados Unidos, ni en el Atlántico, ni en el Caribe bajo la bandera americana.

Sólo en Vieques existen profundidades de más de mil metros (quinientas brazas) a distancias de dos (2) a cinco (5) millas náuticas de la playa. (Véase mapa de contornos del fondo) Sólo aquí puede la marina maniobrar portaaviones, tropas de asalto anfibio y submarinos sumergidos, todo en un radio de dos a tres millas náuticas. Estas profundidades, a tan corta distancia de la costa, no existen en ningún otro sitio que sea territorio americano en todo el hemisferio. Tan claro como eso.

Estados Unidos acaba de descubrir –y confrontarse contra– su Talón de Aquiles: Vieques y Puerto Rico. Vieques y Puerto Rico reclaman que Estados Unidos ponga en precario su pronta efectividad militar; su poderío naval; su posición como primera potencia mundial. Vieques y Puerto Rico quieren que Estados Unidos claudique su defensa nacional, y los congresistas que no hicieron su concentración ni en geografía ni en historia cuando fueron a la universidad se están preguntando, "¿Puerto Rico quién?"

Si alguien en la Casa Blanca o en el Congreso de los EE. UU. se siente obligado a defender el poderío militar que defiende al mundo libre, jamás accedería a claudicar su pronta efectividad militar. A nosotros quizás no nos preocupa lo militar, pero a ellos sí.

A nosotros –a Puerto Rico y Vieques– no nos preocupa porque más de tres cuartas partes de nuestra población nació después del 1946. ¿Quién se acuerda de –o qué nos importa– la Segunda Guerra Mundial? ¿Qué rayos fué Pearl Harbor? ¿Qué nos interesa el nazismo o el holocausto? ¿Quién se acuerda de la crueldad del hombre hacia el hombre en los hornos o en los campos de concentración? ¿Qué vaina es esa de ejércitos, armadas, infantes de marina y fuerzas aéreas? ¿Quién de aquí fue a combatir y murió o quedó tullido por ello? Todo eso es cosa del pasado. Olvídese. Hoy es hoy. Estamos muy cómodos, muy a la buena, muy bien alimentados para preocuparnos por la historia.

Tenemos muy buenas razones para tener una pajita sobre el hombro. Hubo un accidente lamentable. La dejadez de la Marina respecto a los acuerdos a que llegó con el Gobierno, y el desdén de ellos hacia los viequenses y los puertorriqueños, deja mucho que desear. La Marina no ha sido buen vecino, por admisión propia. La Marina tiene que inventarse unas relaciones públicas muy inteligentes y muy imaginativas si esperan que la actitud de Vieques y Puerto Rico hacia ellos tenga alguna mejoría. Los viequenses tienen que sentirse de veras compensados por su contribución a la defensa nacional. El daño no se repara en un año, ni quizás en cinco. Vieques merece más que una medalla naval.

Pero nuestro rol de Tendón de Aquiles o de "El Ratón que Rugió" ya raya en una fuga de todo razonamiento. Nuestra nueva fama de contribuidores importantes –claves– a la pronta efectividad militar de los Estados Unidos merece ser aprovechada. Que no se desperdicie por machismo o por coraje. Tenemos que aprovecharla para negociar a los más altos niveles de la diplomacia.

Negociemos con mente fría y desapasionada. Podemos. Somos importantes. No por asuntos de derechos humanos, o derechos civiles, o por ser víctimas de marineros gringos, o por un accidente lamentable, o porque nos creamos "nación". Somos importantes porque hoy todo el mundo reconoce que Puerto Rico y Vieques han hecho –y continuarán haciendo– la más significativa contribución a la pronta efectividad militar de los Estados Unidos.

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Dr. Máximo Cerame-Vivas
mjcerame@mjcv.com
Updated: 9/30/2002