La publicidad contra la voluntad de todo un Pueblo
Columna publicada el domingo 22 de agosto de 1999 en El San Juan StarSiendo un fiel creyente del proceso evolutivo, tengo que concluir que la democracia está al borde del exterminio. El Gobierno dejará de honrar la voluntad electoral de la mayoría. Las decisiones no se tomarán en obediencia a los votos. La nueva modalidad gubernamental será dictada por mercadeo astuto y/o malicioso. Aquellos que tomen su derecho al voto en serio deben sentirse insultados de que el buen mercadeo de una minoría estridente eclipse el deseo electoral de la mayoría silenciosa.
Quien provoque mayor clamor, se lleve más titulares, se convierta en el darling de la prensa, grite más, aparente ser el más atrevido y haga más ruido se saldrá con la suya. Recuerde que muchos periodistas simpatizan con ese sector, y que se edita no sólo en cómo se reporta, sino también en la prominencia que se le da a los eventos, lo que también es editorializar. A la mayoría la domina una minoría alborotosa.
Claramente la minoría diestra en mercadeo rige sobre la mayoría diestra solo en lo electoral. El mercadeo es tan efectivo que una administración pro estadidad está endosando los planteamientos de una minoría separatista y contraria. Algunos líderes del PNP suenan independentistas: "que saquen a la Marina de Vieques"; "que se vayan los militares americanos de Puerto Rico"; "desafiemos al Presidente de los Estados Unidos".
Para hacer buen mercadeo hay que tener un instinto especial respecto a lo que es visible y lo que es seguro o safe. ¿Qué puede ser más visible y más seguro que desafiar el mayor poderío militar del Planeta? Se sabe que este poderío militar no la emprende contra civiles y que está política y moralmente impedido de agredirles. Es tan fácil, cómodo y seguro "batallar" contra un enemigo cuando uno está absolutamente seguro que el enemigo viene obligado a ofrecerle protección y que no le puede hacer daño.
¿Qué puede ser más visible y seguro que resistir el arresto o el ser removido de un sitio cuando el opositor lo trata con guantes de seda, está impedido de arrestarlo, y el gobernador local se rehusa a hacerlo? Así cualquiera.
¿Qué puede ser más visible y seguro que acampar indefinidamente en una deliciosa playa, devengando un sueldo a costa del contribuyente por el tiempo que sea, y ser atendido por sus seguidores y por los medios? Ojalá yo pudiera.
¿Qué puede ser más visible y seguro que torcer el asunto de Vieques y hacer un emparedado con el asunto de los presos "políticos", que fueron encarcelados por crímenes de verdad? Claro, a nadie le gusta ver a nadie preso y resulta fácil abogar por la libertad de cualquiera, pero los portavoces de los presos se oponen a las condiciones de excarcelación porque estas no se ajustan a las agendas políticas de los portavoces. ¿Y quién le ha preguntado a los presos si quieren salir o no, y si están dispuestos a acatar el trámite requerido por ley?
¿Qué puede ser más visible que el pretender entrampar a los Estados Unidos en un tecnicismo donde tenga que admitir que ha mantenido presos políticos, lo cual tendría ribetes constitucionales en los que Estados Unidos no se puede dejar caer? ¿Y qué figura prominente de los EE. UU. podría ser más visible y más segura que Jesse Jackson para éste propósito? A los puertorriqueños y a los afro-americanos (hay quienes nos dicen "spiks and blacks") a veces se nos clasifica juntos.
¡Tremendo mercadeo! Como mencioné, el mercadeo de un 3% está dando al traste con la voluntad electoral del resto.
Pero como toda moneda tiene dos caras, juguemos a las suposiciones. ¿Que tal si un sector de ultraderecha estuviera lidereando esto, o al menos siguiéndole la corriente, para sacarle provecho al final? ¿Qué tal si se levanta en la isla un sentimiento antiamericano tan visible que tiene que ser contrarrestado con un sentimiento antiboricua igual de visible en el continente? ¿Qué tal si los no tan bien informados del Congreso deciden sacarse a estos piojos de la cabeza de una vez y por todas, reducen todas las ayudas, sacan a la Marina de Vieques, cierran Roosevelt Roads, nos ponen cuotas de entrada a los Estados Unidos, eliminan el respaldo a la Guardia Nacional, y nos dan la independencia al garete de un cantazo?
Porque, ¿sabe qué? Mucho de nuestro independentismo es pose chic en cocteles, especialmente por parte de nuestros líderes independentistas intelectuales educados en las universidades Ivy League de los EE. UU. Pero no todos somos anti-WIC, ni anti-FEMA, ni anti cupones, ni anti Seguro Social, ni anti Medicare, ni anti la divisa, por mencionar sólo algunos.
Quizás la mayoría deba montar su propio mercadeo. Nada electorero, sólo mercadeo.
Por otro lado, ¿qué si todo esto está siendo fabricado allá para justificar un plebiscito avalado por el Congreso a escoger entre (1) república asociada e (2) independencia; cero estadidad? Quítennos a estos piojitos de la cabeza. ¿Conoce usted a algún congresista puertorriqueño, aparte del Comisionado Residente, que sea pro estadidad para Puerto Rico?
Cuidado. Ya no es el proceso democrático. Ahora es el proceso de mercadeo. Es el hábil mercadeo de una minoría contra la voluntad electoral de una mayoría.
Entonces, algún día, en algún callado rinconcito, habrá el llanto y el crujir de dientes.