El anti-Cuatro de Julio
Columna publicada el domingo 4 de julio de 1999 en El San Juan StarTenemos un mote peyorativo para alguien extremadamente vanidoso o que se considera algo más allá de lo que es. Acusamos a esa persona de creerse un "Cuatro de Julio". Un comerciante o un industrial diligente, que se enorgullece de su amor al trabajo, se jacta de que sólo cierra en Navidades, Día de Acción de Gracias, Viernes Santo, y el Cuatro de Julio. Estos son los cuatro días feriado obligados, tres de los cuales conmemoran nuestra relación con Dios. De niños, cuando nos vestían muy elegantemente, nos chacoteaban de que estábamos vestidos como para ir al Cuatro de Julio. Todo esto nos lleva a que, al menos hace cincuenta años, el Cuatro de Julio era algo de veras importante.
Gente de pueblos y campos acudían a San Juan el Cuatro de Julio. Es más, otro mote peyorativo era cuando nos decían que sólo veníamos a San Juan el Cuatro de Julio. Se venía ese día a San Juan a ver la parada. Sí, soldados marchaban al lado sur del Capitolio frente a un templete construido para albergar al gobernador y a otros dignatarios mientras repasaban los participantes. Pasaban cañones y tanques de guerra en saludo. Comentaristas radiales narraban los eventos y esto se transmitía para que los que no pudieron llegar se enteraran de lo que estaba pasando. Entonces no había TV. Sorry!
La parada no era solo de los gringos. Desfilaba también la policía, los bomberos y los niños de escuela. Y marchaban también los cadetes del ROTC, cuando el ROTC era una entidad respetable. Para los que no lo sepan, o no lo quieran recordar, la Universidad de Puerto Rico es una institución Land Grant en el plano federal. Bajo esa ley, los Estados Unidos otorgaban fondos y tierras para instituciones de educación superior donde se establecieran estaciones experimentales agrícolas. Estas universidades habrían de establecer además programas de adiestramiento para oficiales de la Reserva, o ROTC (Reserve Officers Training Corps).
En aquella época éramos más bobalicones. Nos creíamos que el alimento (agricultura) y la milicia (ROTC) eran ambos importante para la defensa nacional. Desde entonces, el intelectualismo miópico ha decidido que el ROTC no tiene cabida en las instituciones de educación superior, donde sólo se ejercita el intelecto (?), y sacaron al ROTC del campus universitario. Quizás alguien en Washington algún día descubra que la UPR está en violación de las provisiones de Land Grand y nos reclame las tierras y la devolución de los fondos.
De vuelta a la parada. También desfilaban los clubes cívicos. Y el pobre gobernador Don Luis Muñoz Marín sonreía pacientemente, durante horas enteras, en lo que pasaba el desfile. Desfilaban carrozas de casi todos los municipios. Y Diplo. (¿Que usted no sabe quién es Diplo?) Y peloteros. Y boxeadores. Y artistas.
Ah! Y las batuteras. No sé por qué a esa edad todas las batuteras nos estaban preciosas. Y esos "shorts", y esos muslos! Para entonces, los chicos de mi edad nunca habían visto tanta piel femenina.
Entonces, por designios de magia, Puerto Rico se puso esquizofrénico. Todavía hay quienes celebran el Cuatro de Julio y lo que ello significa, pero con algo de timidez, recato, y casi disculpándose por ello. Bajo algunas administraciones, el Veinticinco tenía que ser más prominente que el Cuatro.
Hoy, abierta y desafiantemente, se celebra el Cuatro, o mejor el anti-Cuatro, sólo en repudio de lo que el Cuatro significa. Esta es la celebración del "pueblo". Antes de que Vieques se convirtiera en el "issue" que es hoy, ya el movimiento anti-Cuatro tenía algún despliegue. Hoy la celebración del anti-Cuatro tiene el endoso "manos afuera" muy elocuente de nuestra más alta oficialidad gubernamental. Es más, el anti-Cuatro tiene la bendición tácita de nuestras autoridades eclesiásticas, a quienes no se les puede acusar de estar buscando votos.
Hoy se celebra en Puerto Rico el anti-Cuatro de Julio. Anti-Roosevelt Roads, anti-Marina, anti U.S.A. Cuatro de Julio. Algunos ven en esto la búsqueda de la "liberación". El ser soltados al garete también nos puede liberar. No podemos pretender seguir mamando de los pechos que repudiamos. Biológicamente, no puede haber un parasitismo antagónico. Si un parásito antagoniza a su huésped, elimina al huésped, pero también desaparece el parásito. Para quienes no lo sepan, parasitismo también es una forma de simbiosis. Los anti-Cuatro quieren tener bizcocho, pero quemando la repostería. Cláusulas de negociación nunca son chantaje. Tu pones tus condiciones, yo pongo las mías. Cautela. Todo esto me recuerda la Segunda Ley de Termodinámicas.
Que Dios nos coja confesaos.