Una declaración de impacto ambiental para P.R.
Columna publicada el domingo 24 de mayo de 1998 en El San Juan Star

En mi columna anterior mencionábamos cómo el proceso de revisión ambiental se había convertido en ahorque del desarrollo de Puerto Rico, y cómo la medida legislativa propuesta por Edison Misla Aldarondo, a lo mejor..., quizás..., con suerte..., si todo sale bien..., si rezamos mucho..., y si la mayoría silente hace un poquito de ruido, podría quitarle chichones al purgatorio de revisión de las Declaraciones de Impacto Ambiental (DIA’s) y al desarrollo de proyectos.

Las DIA’s son monstruosas. Gastan tanto papel y matan tantos arbolitos que el día menos pensado el preparar una DIA va a requerir una DIA. En la DIA se supone que uno describa detalladamente el predio en que se pretende desarrollar. Se supone que se le indique a la Junta de Planificación (JP) cuál es la zonificación del predio. ¡Como si la JP no lo supiera! ¿Quién zonifica en Puerto Rico si no es la Junta de Planificación? Pero hay que decírselo de todos modos. Se supone que uno le diga a la Junta de Calidad Ambiental (JCA) la calidad del aire y agua del predio. Aunque sea la propia JCA quien tiene el deber ministerial de muestrear el aire y el agua, usted tiene que decírselo.

Usted tiene que describirle la geología del lugar –aunque la geología no haya variado desde el Pleistoceno Reciente: hace más de 100,000 años– al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA). Si el DRNA no conoce la geología de la isla a estas alturas, álquien se ha quedado dormido al volante allá arriba. También se supone que usted describa la vegetación del predio. Hay sólo 3,039 especies de plantas, arbustos y árboles en todo Puerto Rico, y menos del 8% de ellas son endémicas o de aquí. Todas han sido catalogadas ya por los doctores Alain Liogier y Luis F. Martorell, pero más vale que usted las enumere también. Los árboles de Puerto Rico, que ya están entre las 3,039 especies, han sido desglosados y descritos por el Dr. Frank Wadsworth y otros en por lo menos cuatro libros, pero se supone que usted los repita aunque el DRNA ya los conozca. Es como un quiz bién caro: ¿Cuánto sabe usted de lo que nosotros ya sabemos?

Usted también tiene que describir los anfibios –coquíes– y reptiles de su predio, aunque ya hayan sido descritos en el libro del Dr. Juan A. Rivero, copias del cual hay por todos lados en el DRNA. Lo mismo vale para las aves y el libro del Dr. Virgilio Biaggi, pero se supone que usted vuelva a mencionarlas. Ah, y se supone que describa los suelos de su predio, aunque Puerto Rico sea la jurisdicción del Planeta cuyos suelos han sido mejor estudiados, y los Soil Surveys se hayan publicado ya para toda la isla. Vuelva a decírselos.

Usted contrata consultores, gasta chavos, pierde tiempo, y usa un montón de papel que mata un montón de arbolitos. Usted sufre unas vistas públicas que se convierten en circos noticiosos. Desde luego, usted prepara la DIA en español. Si tiene algo ante la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA), tiene que preparar otra DIA en inglés. Cuando lo demanden en Corte Federal, tiene que producir otra versión en inglés también.

¡Pero si Puerto Rico no es tan grande! Si ya conocemos la geología, los suelos, las plantas, animales, el patrón de lluvias, zonificación, bosques públicos, manglares, humedales, arrecifes, bahías fosforescentes, cuevas y sumideros, quebradas, ríos, y cafetines, ¿Por qué no ponemos toda esa información en UNA base de datos, y preparamos UNA DIA para todo Puerto Rico, y después sólo la citamos –la incorporamos por referencia– en el trámite ambiental requerido para cualquier otro proyecto? ¿Estaré soñando?

No. Todavía ocurren milagros. No hay que volver a reinventar la rueda, ni la geología, ni los pajaritos. La data toda va a esta allí, disponible para todos. Aunque usted no lo crea, el Repte. Victor García San Inocencio ha radicado el Proyecto de la Cámara 1554, Medida que propone crear el Sistema Nacional (sic) Digitalizado de Información Ambiental. La Medida de García culminará en el Primer Plano Regulador Maestro de Puerto Rico.

Si usted tiene una base de datos insulares –"nacionales" – con todas sus capas (me imagino que será en algún Geographic Information System o GIS) y tomando en cuenta toda consideración ambiental legítima, entonces se sabrá de antemano dónde se pueden construir los hoteles. Los predios, aprobados ya, no tienen que esperar los proyectistas. Usted los invita con aprobación garantizada para que construyan, sean dueños y operen los hoteles, o los construyan y los operen sin ser dueños, o sólo los construyan para otro. Lo mismo con las generatrices, las plantas de tratamiento de descargas sanitarias, los acueductos, los vertederos. ¡Que vengan los proyectos! ¡WOW! ¿Se imagina aprobación de antemano? ¡Claro! De eso es de lo que se trata cuando se tiene un Plano Regulador Maestro.

La Medida no sólo reconoce que hay muchas DIA’s, que ya son muy voluminosas, y que la información útil de una no se está usando para la otra. También reconoce cuál es su verdadero valor actual: son alimento para las polillas. Están siendo recicladas por los insectos. La Medida reconoce que es un proceso en el cual se pierde mucho y donde hay una horrible duplicidad de esfuerzos. ¡Gracias a Dios!

Politicamente, la Medida goza de una belleza exquisita. ¿Se imagina usted a Victor García San Inocencio y Edison Misla en caucus confeccionando una Medida ecuménica que nos libraría de una vez y para siempre del oneroso proceso de revisión ambiental? ¿En la misma foto, en la misma primera plana, y ambos sonreidos? Edison puede argumentar que la Base de Datos Ambientales ya estaba en la Plataforma del PNP. García podría blandir su garrote en que tiene más electores ambientalistas que viven en su campamento político. Si él y Misla agilizan el proceso ambiental, le bajan los costos y agilizan los permisos, hasta los Populares respaldarían la Medida. Sólo los consultores ambientales protestarán un poquito, hasta que se den cuenta de las oportunidades profesionales que tienen en contribuir a las capas de datos, asegurar su control de calidad y mantenerlo al día a través de los años, y manipularlo para crear programas para determinar ubicación de proyectos –por ejemplo– o para reducir la pisada de la zona urbana sin reducir el número de unidades de vivienda. No es chiste. ¡Claro que se puede!

Si Misla y García se unen en esto, Puerto Rico estaría diseñando política de revisión ambiental que sienta precedente y cátedra a nivel mundial, y que podría exportar a otras jurisdicciiones con las debidas salvaguardas de propiedad intelectual para beneficio de Puerto Rico. Sería legislación a nivel de Premio Nobel de la Paz. Cumple con la política pública ambiental y garantiza su cumplimiento futuro. La experiencia adquirida en el proceso le daría valor añadido a nuestros consultores. Estaríamos sentando planificación ambiental a priori en lugar de a posteriori. Esta es una gestión ambiental que nos une en vez de separarnos.

¿Un trámite ambiental que beneficie tanto a Homo sapiens como a Trichechus manatus? ¡Demasiado lindo para ser verdad!

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Dr. Máximo Cerame-Vivas
mjcerame@mjcv.com
Updated: 9/30/2002