El ‘ruido’ reclama que la Marina se vaya
Columna publicada el domingo 23 de mayo de 1999 en El San Juan Star

En física, "ruido" es cualquier disturbio eléctrico, al azar y persistente, que oblitera o reduce la calidad o la fidelidad de una señal. También se le llama "estática". En la informática, "ruido" es la data irrelevante o incomprensible que una computadora genera junto con la data deseada. En Puerto Rico, "ruido" es el vehículo de expresión de aquellas minorías que no tienen otro vehículo para expresarse. Si tuvieran otro, quizás no serían minorías. En México, usted puede hacer todas las manifestaciones de disidencia que quiera, pero no haga "alboroto", que es el ruido malicioso, molestoso e intimidante. Allí las leyes lo prohiben. Aquí no. Aquí se piensa que el alboroto intimidante es lo políticamente correcto, y algunos se doblegan ante ese alboroto sólo por seguir la corriente. Eso es exactamente lo que está sucediendo con el asunto de la Marina en Vieques y el Partido Nuevo Progresista. El clamor anti-Marina ha hecho tanto ruido que quienes eran otrora estadistas incuestionables, tales como nuestro Gobernador, nuestro Comisionado Residente y otros pilares pro-estadidad, ahora están alborotando también. Mi consejo a ellos: olvídense de la Estadidad. Cambiense de partido, dedíquense a administrar y gobernar, y olvídense del status político.

 

El "ruido" reclama que la Marina se salga de Vieques, dizque por el desgraciado y lamentable accidente en el cual un guardia de seguridad viequense murió haciendo guardia dentro del campo de tiro. Falso. El accidente fue lamentable, como todos los accidentes fatales lo son. Lo que el "ruido" verdaderamente reclama es que la Marina se salga de Vieques, de Roosevelt Roads, y que no haya presencia militar americana alguna en todo Boriquén.

 

Pero la Marina está legítimamente en Vieques y está legítimamente haciendo lo que todas las fuerzas armadas hacen, aunque algunos entiendan que todas las fuerzas armadas –y todos los gringos– están mal. Hubo un lamentable y desgraciado accidente, pero no confundamos la gimnasia con la magnesia. Un accidente, o mil accidentes, ameritan justa recompensa, remedio o indemnización. Pero no el desahucio.

Si fuéramos justos y objetivos, le reclamaríamos a la Marina todo lo que se le pudiera sacar justa y razonablemente por un accidente de esta naturaleza. También le reclamaríamos todo lo que se le pudiera sacar por los años de preocupación, incertidumbre, temor y zozobra que se le ha impuesto al pueblo viequense. Sí, todo esto puede ser aliviado y remediado si hubiera mejor interacción –relaciones públicas– entre Vieques y la Marina.

Sólo como ejemplo, el Censo Preliminar del Negociado del Censo Federal ponía la población de Vieques en 1996 en 9,503 habitantes. ¡Por favor! Dos portaaviones de la Marina tienen más gente que eso. El portaaviones USS América (CV 66) tiene más de cinco mil personas a bordo en un momento dado. ¿Cómo es que la Marina no puede, como prueba de sus buenas relaciones con los viequenses, montar generatrices en Vieques y darle a los residentes bona fide energía eléctrica gratis? Los portaaviones no están conectados a la AEE tampoco. ¿Por qué no le da la Marina agua a Vieques? Podría si quisiera. ¿Por qué la Marina no ayuda a los viequenses a construir hogares a prueba de huracanes? Los portaaviones resisten huracanes en mar abierto. ¿Por qué la marina no ayuda a los pescadores con botes, motores y frigoríficos excedentes?

Todo esto es posible si hubiera un diálogo entre la Marina y Vieques. Pero un diálogo requiere que dos personas estén dispuestas a conversar. Hay en la Marina quienes piensen que ellos no tienen que conversar con los viequenses. Del otro lado, hay viequenses tan cargados contra la Marina –cargados por líderes viequenses nacidos en los Estados Unidos– que sólo desean que la Marina se vaya, y punto. Ambos de esos lados están en posiciones extremas. Ambas son posiciones erróneas.

Si la Comisión del Gobernador respecto a Vieques de veras quisiera solucionar las cosas, primero, se inmunizaría contra el "ruido" de los políticamente "correctos" y no toleraría el mismo. Olvídense de la reelección; este no es asunto electoral. Segundo, se convertiría en el foro justo y sensato para el diálogo constructivo entre la Marina y Vieques. Tercero, se educaría –y luego se prestaría a educar– en cuanto al rol de la Marina en un mundo imperfecto y no muy pacífico, y respecto a lo que las instalaciones de la Marina en Puerto Rico significan para la defensa de la democracia. Cuarto, estaría muy conciente de que si lo que se busca es entrar al club exclusivo de los estados federados, no se puede ser fotuto para el ruido anti-Marina. Entonces la Comisión tendrá que esbozar y negociar cuál es la justa contribución de la Marina hacia los viequenses, y cuál es la justa contribución de Puerto Rico hacia la defensa común del mundo libre.

Si la Comisión se conforma con lo políticamente correcto y le quiere seguir la corriente al ruido anti-Americano, que se ponga a pensar en cuánto tiempo le ha tomado a Fidel, en la Cuba independiente y soberana, sacar a la Marina de Guantánamo.

No podemos comernos el bizcocho del ruido anti-Americano y además guardar el bizcocho estadista. Es uno o lo otro. No hay almuerzos de cachete. Alguien se tiene que bajar de la verja y poner el pié en un solar, o en el otro.

[ Back to Columns Menu ]


Dr. Máximo Cerame-Vivas
mjcerame@mjcv.com
Updated: 9/30/2002