¿Por qué no clonar?
Columna publicada el domingo 28 de marzo de 1999 en El San Juan StarLa sociedad siempre ha tenido un repelillo contra la ciencia. En antaño fue discordia abierta. Dos ejemplos clásicos fueron Galileo y Darwin. Galileo fue excomulgado de la Iglesia Católica por postular que la tierra no era el centro del universo. A Darwin se le consideró un paria por postular que la creación no sucedió especie por especie, sino mediante un proceso de fluir continuo que dispuso la Inteligencia Divina, mediante el cual los aptos sobrevivían y los ineptos eran eliminados. Aunque a Galileo y a Darwin luego la Iglesia los exoneró, la sociedad hoy continua manifestándose contra el proceso evolutivo. La ley que protege a las especies del exterminio prohibe que las especies se extingan. Si eso no es soberbia sublime, no se que es.
La sociedad se indigna siempre que la ciencia aprende a manipular la naturaleza. Se han olvidado del Génesis 1: 27-30, donde Dios ordena al hombre a que mande sobre los peces del mar, las aves del cielo y a cuanto animal viva en la tierra. La sociedad se opone a los bebés de probeta. Hay religiones que se oponen a los antibióticos, a las inyecciones y a las intervenciones quirúrgicas. ¿Qué tiene de malo el transplante de órganos? ¿Por qué no se puede reparar un labio o un paladar leporino? ¿Por qué no remplazar una válvula del corazón defectuosa? ¿Sabía usted que muchas de las válvulas que se usan como remplazo provienen de cerdos? Ahora lo que está en la picota pública es la clonación. ¿Y por qué no clonar? La naturaleza clona todos los días.
Un coral es un clon. Muchas aguavivas son clones. Muchas anémonas de mar son clones. Cualquier organismo que se reproduzca en sus etapas larvales, como el organismo que provoca la Bilharzia, es un clon. Los tunicados son un clon. Si usted rompe una estrella de mar, cada pedazo regenera, se convierte en estrella, y es clon. Cualquier planta que se reproduzca por esquejes es un clon. Todo el cesped frente a su casa puede que sea un clon. Un rodal de bambúas es un clon. Dios no puede estar contra la clonación si la practica tanto.
Clonación es la reproducción asexual de cualquier organismo. Donde no hay reproducción sexual y hay miles de organismos que se reproducen asexualmente no hay intercambio genético. Por lo tanto, los clones tienen los mismos genes. Los clones son gemelos idénticos. Sí, los gemelos idénticos son clones. Cada célula de nuestro cuerpo, sea hígado, riñón o pulmón, posee el código genético total de cada cual. En teoría, cada célula nuestra se puede desarrollar hasta convertirse en un entero. Hemos clonado vacas y ovejas. Se puede clonar cualquier organismo donde podamos sacar el núcleo de un huevo e implantarle un núcleo de cualquier otra célula. No se ha logrado en seres humanos, pero se logrará.
No hay nada malo con clonar. Los que le temen a la clonación quizás recuerdan una película titulada The Boys from Brazil, donde se clonaron unos chicos malos para que siguieran siendo malos. No tiene que ser así. Es improbable que un clon se comporte igual que su clon. Si a mi se me clonara hoy, mi clon no sería de 63 años. Primero sería un embrión, luego un bebé, luego un adolescente, y llegaría a tener 63 años sesenta y tres años después. Se educaría bajo el sistema que predomine entonces y adoptaría el patrón de conducta de su época, no el mío. Mi clon sería muy distinto a mi.
Claro que nadie querrá clonar a Adolfo Hitler, aunque su clon hoy nada tendría que ver ni con nazismo ni con holocausto. Pero quizás no objeten a clonar tales cono da Vinci, Madre Teresa o Einstein. Después de todo, la sociedad suele ser muy flaca respecto a sus prejuicios.
Ya pronto clonaremos para órganos de transplante. Desarrollaremos otras líneas transgénicas de ovejas y de cerdos, cuyos genes sean más compatibles a los nuestros, sólo para aprovechar sus órganos. Hay tipos de sangre compatible con la nuestra y otros no. Lo mismo con órganos "duros". Se llama xenotransplante el aprovechamiento de órganos de especies distintas al hombre. No se ría, ya se ha hecho. Lo malo es que hay cierto rechazo a la ciencia, y esas cosas no se anuncian mucho. Hoy hay muchos esperando en fila por órganos de transplante. El estar en esa fila de espera tiene muchos requisitos especiales. Todos esperan por un donante. Y esperan.
Supongamos que un paciente en San Juan está en espera de un riñón o un corazón. Supongamos que un joven saludable muere en un accidente de automóvil en San Francisco. Sus órganos serían compatibles con el paciente de San Juan. Pero no se puede. Esos órganos están a más de cuatro horas de distancia, y no se pueden aprovechar. No llegarían en buenas condiciones. Pero si el órgano estuviera en un cerdito vivo, usted podría mandar al cerdito en yola y los órganos llegarían en perfectas condiciones. Es cuestión de tiempo, ya lo verá.
Algunos políticos se oponen a la clonación. No hay legislación que impida el desarrollo de la ciencia, como no hay legislación que nos impida llegar a la luna. Lo que sea atractivo científicamente, y con gran potencial de beneficio para la humanidad, se logrará tarde o temprano, con o sin leyes contrarias al respecto.
La clonación es lo contrario a lo que era el Servicio Militar Obligatorio. Antes teníamos que inscribirnos a los dieciocho años. Si tras un examen médico se comprobaba que éramos buenos ejemplares físicos, se nos designaba 1-A, se nos reclutaba, y se nos mandaba a combate a eliminarnos. Si resultábamos ser ejemplares físicos inferiores, se nos designaba 4-F y nos podíamos quedar en casa para reproducirnos. Era selección natural a la inversa. Sobrevivía el menos apto.
La clonación perpetuará a los 1-A. Déjenla quieta.